Terapia con Familias

La familia es un lugar de vínculos, afectos y cuidados, pero también puede convertirse en un espacio donde los conflictos se repiten y resulta difícil escucharse.

A veces los cambios en la vida familiar —la llegada de un hijo, la adolescencia, una separación, una pérdida, una enfermedad o cualquier otra circunstancia— hacen que las formas habituales de relacionarse dejen de funcionar.

La terapia de familia ofrece un espacio en el que poder detenerse, escuchar lo que está sucediendo y comprender las distintas posiciones que existen dentro de la familia.


Cuando algo cambia en la relación

Cuando una familia atraviesa un momento de dificultad, es frecuente que cada persona viva la situación de una manera diferente. Pueden aparecer discusiones, distanciamiento, silencios, reproches o la sensación de que ya no es posible hablar sin terminar enfrentándose.

En las sesiones se busca crear un espacio donde cada miembro pueda expresar cómo está viviendo la situación y, al mismo tiempo, pueda escuchar la experiencia de los demás.

Comprender una posición diferente no significa necesariamente estar de acuerdo con ella. Significa poder acercarse a lo que está ocurriendo con mayor claridad y encontrar otras maneras de relacionarse.


Trabajar juntos

Se trata de abrir un espacio para que la familia pueda comprender su propia historia, los vínculos que la forman y las dificultades que está atravesando.

Dependiendo de la situación, las sesiones pueden realizarse con toda la familia o con algunos de sus miembros. La forma de trabajo se adapta a las circunstancias y necesidades de cada caso.